Con el corazón en la mano (bloc msscc)

 

 

 

10 agosto 2007

 

 

 

TALLER DE FORMACIÓN DE EQUIPOS


 

TERCERA ETAPA: LA TAREA

 

 

 

 

 

Tema 21


ORGANIZACIÓN DE LA VIDA DEL EQUIPO

 

 

Segundo paso: Organización de la vida del equipo

 

Introducción

 

La organización de la vida del equipo es la conclusión lógica del proceso seguido hasta ahora. Del compromiso asumido en la Declaración de Misión brota un determinado modo de organización, un estilo de vida y de trabajo y una planificación de la tarea que sirve para concretar la misión.

 

A continuación trabajaremos los aspectos de organización interna y se deja la planificación de la tarea para el siguiente paso.

 

I. Los elementos esenciales de la comunidad dinámica

 

El facilitador ofrece los elementos esenciales de la comunidad dinámica:

 

A. Las bases de la comunidad dinámica

 

El equipo de servicio en el marco de una Iglesia de comunión se organiza a sí mismo como una comunidad dinámica, cuyas bases teológicas son:

 

Lectura permanente de los Signos de los Tiempos.

Eclesiología de comunión que tiene como centro la Eucaristía que se nutre espiritualmente de la oblatividad (ser ofrenda viva).

Eclesiología de misión que tiene su concreción en los dones y carismas que se expresan en el servicio desinteresado.

En este marco teológico surge una espiritualidad del diálogo y discernimiento comunitarios, se aprende la ascética del don de sí en el servicio mutuo y se promueve una actitud de constante conversión en obediciencia permanente a la voluntad Dios.

 

B. La comunidad dinámica tiene las siguientes características principales:

 

1. Momentos de vida común

 

La comunidad dinámica consiste en una forma de estar juntos que tiene ciertos momentos privilegiados de comunicación en el Espíritu, en orden a dinamizar toda la vida y la acción del equipo.

 

Se ejercita en:

las diversas formas de diálogo en el Espíritu,

la comunicación de vida,

la promoción fraterna,

la revisión de vida y acción,

la contemplación evangélica de la realidad,

el discernimiento comunitario,

la elaboración de opciones grupales y personales en orden al estilo de vida y a la misión,

la planificación de la acción,

la distribución de responsabilidades,

la renovación permanente del grupo y de sus metas por medio de la evaluación.

 

2. Proyecto común

 

La respuesta a la lectura permanente de la realidad a la luz de la Palabra el Equipo la expresa en el proyecto comunitario de vida y de acción, donde todos juntos tienden a lograr un mismo objetivo desde una responsabilidad compartida en diferentes funciones y tareas.

 

3. Itinerario o Camino Espiritual

 

Entender la propia vida, personal y del grupo, como un itinerario espiritual en el que se avanza día a día, alcanzando distintos niveles de realización cristiana, es otra de las características de la comunidad dinámica.

Crecer en equipo no es el mero hecho de crecer personalmente junto a otros, sino el hecho nuevo de crecer en la calidad misma de la relación.

A partir de una situación inicial todavía enraizada en las formas de dominio y sumisión típicas de la sociedad injusta, se promueven nuevas actitudes de respeto, aceptación y acogida típicas de la comunidad participativa.

Desde ahí se avanza hacia formas cada vez más radicales de mutua donación en la fraternidad y de don común de todos en el servicio al mundo, es la comunidad oblativa.

 

4. Estilo de vida del equipo

 

La organización interna del equipo como comunidad dinámica debe tomar en cuenta los siguientes aspectos:

 

Coordinación de la vida del grupo (calendario de encuentros).

Organización de las funciones internas (coordinación, animación, economía, secretaría, etc.).

Normas de funcionamiento.

Organización de la comunicación de bienes.

Atención a las personas.

Atención a la calidad de vida del grupo.

Distintos tipos de reunión.

 

N.B.- Aspectos a tomar en cuenta en cada reunión (elaboración de agenda, lectura de actas, oración inicial, trabajo del día, momento de compartir).

 

A la hora de definir los diversos aspectos de una reunión o los distintos tipos de reunión se deben considerar los siguientes tópicos:

 

Estudio

Oración y espiritualidad

Amistad y compartir

Planificación y programación

Preparación inmediata de la acción

Evaluación

Solución de conflictos

Promoción fraterna

Reconciliación.

 

II. DIÁLOGO EN GRUPO

 

Teniendo presente lo dicho sobre la comunidad dinámica consideramos que ésta es un ideal el cual debe tender el equipo, por eso asumirá en un momento inicial aquellos aspectos que se consideran esenciales como pasos iniciales de un camino progresivo de crecimiento como grupo. Para ello los participantes responden a las siguientes preguntas:

 

1. Reuniones y encuentros

 

¿Qué tipos de reuniones y encuentros necesitamos programar?

¿Qué aspectos debemos tomar en cuenta en cada reunión?

¿Qué calendario de reuniones establecemos?

 

2. Responsabilidades

 

¿Cuáles son las principales funciones a tener en cuenta para la buena marcha inicial del equipo?

¿Cómo vamos a compartir las responsabilidades que estas funciones presentan?

 

3. Coordinación

 

¿Cómo queremos que sea la coordinación del equipo?

¿Cuál es la persona o equipo que asume esa coordinación?

 

4. Aplicación

 

A partir de estos datos y de la toma de conciencia de los mismos, los Equipos establecen su itinerario y plan de trabajo.

 

¿Cuál es la secuencia de tareas a realizar?

¿Cuál ha de ser el ritmo de reuniones?

 

 

Tercer paso: Planificación de la tarea

 

La tarea del equipo depende en buena medida de su planificación. Éste es el resultado del análisis de la realidad, del diagnóstico de la misma, de la identificación de la red de ayudas (recursos), de la formulación de objetivos, de establecer las iniciativas conducentes a su logro y del estilo y configuración como equipo que quiere realizarla.

 

Es importante recordar que este equipo fue convocado a partir de una necesidad detectada en la realidad más amplia de la diócesis (parroquia). Por tanto, el equipo deberá partir de los objetivos de esa realidad amplia a la hora de realizar su propia organización.

 

Sin embargo, para que en la medida en que el equipo entre en función, profundice en el diagnóstico, ofrezca retroalimentación a los otros equipos involucrados en el plan, y, en coordinación con ellos, realice su propia planificación y programación.

 

En este sentido, la conciencia de que el equipo sirve a una realidad global, a la vez que realiza una tarea específica, le dará la autonomía necesaria para aprovechar los recursos que tiene a su alcance.

 

Teniendo en cuenta las diferentes funciones a desarrollar hagamos ahora nuestro plan de trabajo, estableciendo cuáles son las actividades que realizaremos primero, luego proponemos las fechas, los encargados, los lugares, los recursos humanos y materiales, los pasos que daremos para realizarlas.

 

Se trata de responder estas preguntas:

 

¿qué haremos?

¿qué pasos deben darse para hacerlas?

¿quién las dirigirá, quiénes son los responsables?

¿cuándo y dónde se hará?

¿con qué recursos se cuenta?

 

Proceso para diseñar la programación:

 

1. Actividades que nos toca realizar como equipo

 

Haga una lista de las actividades a realizar.

 

2. Seleccionemos las que van primero

 

Haga una lista de las actividades que necesitamos realizar primero.

 

3. Tomemos cada una de las funciones a realizar y escribamos los pasos que tiene que dar para realizarla.

 

Hay tres pasos necesarios para lograr una acción bien desarrollada:

 

preparación de la actividad,

realización o ejecución de la actividad,

evaluación de acuerdo a lo que se ha hecho.

 

4. Determinemos los responsables de la actividad

Se eligen los encargados de cada uno de los pasos de cada actividad.

 

5. Elijamos lugar y fecha

 

6. Hagamos un presupuesto

Indicar los materiales necesarios, equipos y dinero que sean necesarios.

Describir cómo se conseguirán.

 

Sólo nos queda ponernos a trabajar animados por el ideal que nos proponemos alcanzar y animados por el Espíritu Santo.

 


 

 

Juan José Genovard Clar, M.SS.CC.