Con el corazón en la mano (bloc msscc)

 

 

 

10 agosto 2007

 

 

 

TALLER DE FORMACIÓN DE EQUIPOS


 

SEGUNDA ETAPA: EL IDEAL

 

 

 

 

 

Una vez que los participantes se conocen, se aceptan y han consolidado su relación mutua, el ambiente del grupo está maduro para dar un nuevo paso que es el de configurarse como equipo. Para esto definen su ideal como equipo y optan por una línea de vida y acción que les permita llevarla a cabo. Este momento del grupo se introduce con un tema de reflexión y sigue con una serie de pasos que presentamos a continuación.

 

 

Tema 15


LA CONTEMPLACIÓN, DISCERNIMIENTO Y OPCIÓN

 

 

Todos los valores del Evangelio son propios de todos los cristianos y estamos llamados a vivirlos todos y cada uno de ellos. Pero como hemos visto antes cada espiritualidad acentúa uno o varios valores del Evangelio según el Espíritu Santo le inspire.

 

Por eso, el centro de una espiritualidad es la opción que le da sentido. Sentido es la razón, el motivo que nos impulsa y nos mueve a realizar lo que hacemos.

 

La espiritualidad de la comunión que es la que nos propone el Concilio Vaticano II y la que anima nuestro plan de pastoral parte de una opción o decisión por el amor solidario que construye la comunidad.

 

Dentro de esa espiritualidad comunitaria se dan muchos tipos de servicios necesarios para construir el bien común. Pensamos por tanto en la espiritualidad de un equipo de servicio que quiere comprometerse en una determinada línea de acción en función del bien del conjunto.

 

En este caso pensamos en la formación y en la tarea de los Equipos Diocesanos de Animación Pastoral (EDAP), de los Equipos Zonales (EZAP) y de los Equipos Parroquias de Animación Pastoral (EPAP). Con las debidas modificaciones podemos aplicar el proceso a cualquier equipo de servicio, comisiones y grupos de trabajo (pastoral familiar, juvenil, catequesis, etc.).

 

Para definir y mantener viva la espiritualidad de un grupo se requieren una actitud y un ejercicio constante de tres momentos: contemplación, discernimiento y opción.

 

Vamos a ensayar estos tres momentos en los pasos de la Etapa del Ideal. Dijimos ensayo, porque estos tres momentos están llamados a ser algo común en nuestra vivencia de esta espiritualidad que surge de la presencia viva del Espíritu en el corazón de las personas y del Pueblo de Dios.

 

 

1. Contemplar

 

¿Qué quiere decir contemplar? (se deja un momento para que los que quieran digan su explicación).

 

Contemplar: es mirar fijamente, buscando lo que hay dentro de lo que vemos. Por ejemplo, contemplar una flor es mirarla fijamente, descubrir sus detalles, maravillarme, detenerme en su belleza, es decir, buscar lo que hay dentro de ella.

 

Contemplar es dirigir nuestra mirada a la realidad para conocerla y percibirla tal cual es en toda su profundidad. Nos concentramos en esa realidad tratando de descubrir todos sus detalles, sus características, lo que le es propio, lo que hay dentro de ella.

 

Ahora bien, nuestra contemplación es una mirada a la realidad, realizada desde el corazón iluminado por el amor de Dios. Dios contempla a sus hijos e hijas con una ternura preferencial. Esta es la actitud que queremos asumir en la medida de nuestras posibilidades.

 

Y al contemplar no sólo vemos la realidad desde Dios sino que buscamos ver a Dios mismo en esa realidad. Toda la creación ha salido de sus manos y tiene su sello. Y, más aún, las personas estamos hechas a su imagen y semejanza por lo que en cada persona Dios está presente.

 

Todas las cosas, y todavía más las personas, todas ellas, son lo que son porque Dios "es en ellas". Dios está presente en toda realidad, invitándonos, desafiándonos, interpelándonos y esperando que realicemos la pare que nos corresponde.

 

Por ejemplo: en la misma flor al contemplarla descubro su belleza y viendo más adentro me encuentro con su Creador, fuente de tanta hermosura.

 

Otro ejemplo nos puede ayudar para comprender mejor: Muchas veces la mamá y el papá contemplan a su pequeño hijo que está durmiendo. Lo miran, lo remiran, quieren penetrar sus pensamientos, sueñan su futuro. Descubren tantas cualidades lindas y hermosas que hay en él. También recuerdan sus debilidades y problemas. Dan gracias a Dios por el regalo de su hijo. Le piden para sea mejor cada día.

 

En la contemplación detectamos de una vez los ámbitos o campos en los que Dios se hace presente, aquellos en los que está ausente y la entrega que se nos pide para adelantar el futuro de Dios. Es decir, que vemos donde Dios está presente y dónde Él no está presente, dónde falta y dónde se manifiesta su amor.

 

 

2. Discernir

 

¿Qué quiere decir discernir, discernimiento?

 

¿Qué palabras nuestras expresan el discernimiento?

 

(Se deja un momento para los que quieran expresar lo que entienden por discernir, discernimiento).

 

Todos conocemos lo que es cernir arena, lo que es colar, lo que es cedacear, lo que es demachar el arroz. De un lado se queda la paja y del otro el fruto bueno.

 

Dios a todos sus hijos e hijas les ha regalado la capacidad de discernir. Discernir: es un don del Espíritu que nos conduce y nos da la calidad y la claridad para caer en la cuenta en una realidad global de aquellos aspectos en los que se hace indispensable actuar para lograr una transformación.

 

Este es el elemento de la sabiduría que Jesucristo ha regalado a la Iglesia y que se hace presente y actuante por la acción del Espíritu.

 

Esta sabiduría nos permite entresacar y cernir lo que es de Dios en una realidad determinada para apoyarlo, desarrollarlo y potenciarlo. Y nos hace conscientes de lo que en ella daña, obstaculiza y destruye el plan de Dios y nos mueve a transformarlo de aquello que visto desde Dios, no es suyo ni nos satisface.

 

A través del discernimiento el Señor nos ayuda a descubrir su Voluntad en una circunstancia concreta y me lanza a responderle realizando eso que Él me propone.

 

Por eso, el discernimiento es una consecuencia de la contemplación en la que descubrimos la presencia de Dios y los vacíos de Dios e intuimos el esfuerzo que se nos requiere para llenar esos vacíos y adelantar el momento en que Dios sea Todo en todo.

 

Para discernir es necesario, por un lado contemplar detenidamente el ideal que nos mueve y, por otro lado, contemplar las necesidades más apremiantes en el ámbito o campo en que nos disponemos a servir.

 

Un ejemplo de discernimiento: Al contemplar su hijo el papá y la mamá descubrieron que su hijo es muy bueno, saludable y familiar, pero que de unos meses para acá se ha vuelto rebelde, no estudia ni quiere trabajar. Entonces, ellos hacen un discernimiento buscando cómo hacer para ayudar a su hijo, por dónde comenzar, qué Dios les pide en este momento.

 

 

3. Optar

 

¿Qué es optar?   ¿Qué es una opción?

 

(Se deja que los participantes digan su parecer).

 

Opción: quiere decir decisión desde adentro, firme, comprometida. Es una elección que hace una persona entre varias propuestas.

 

Por eso, en nuestro caso, la opción implica un compromiso activo de las personas del equipo. Es decir, una decisión personal desde su corazón y una decisión pública de asumir hasta sus últimas consecuencias por lo que se ha elegido vivir y trabajar.

 

Optar es el resultado del proceso de contemplar y discernir. El proceso de optar lleva al ser humano a adentrarse en su conciencia donde se hace y gesta la decisión.

 

En el interior de su conciencia, a la luz de la realidad contemplada, ha descubierto el camino mejor tomado, la decisión de hacerlo suyo. Ahora se comprometerá con los demás miembros del equipo en una opción común.

 

En este momento se trata de una opción global y de conjunto, no sólo de unas actividades sino de todo el plan pastoral a seguir con todas las implicaciones personales y grupales que conlleva.

 

Optar significará dejar otras cosas y establecer cuales van a ser las aportaciones de cada uno en términos de tiempo, de cualidades que se aportan y de renuncias que se exigen.

 

Más adelante se determinará cada paso y se perfilarán los detalles de la acción a seguir. Entretanto las personas han definido la línea de acción con la que se quieren comprometer, que es el bien común.

 

Contemplación, discernimiento y opción, pasan pues a ser un ejercicio comunitario en el que todas las personas, sintonizadas en la misma onda del amor de Dios, colectivamente y desde el corazón mismo de Dios, se afanan para facilitar y favorecer la acción del Espíritu.

 

Traducido en acciones, el Equipo asume conjuntamente los aspectos sobre los que hay que actuar y se compromete primero, a desarrollar un plan -es decir, a traducir el ideal en objetivos alcanzables- y luego a llevarlo a cabo.

 

En el ejemplo del papá y de la mamá se trata de decidirse a realizar aquello que descubrieron que Dios les pedía realizar a favor de su hijo. Se disponen con todas sus fuerzas a realizarlo.

 

 

PASOS O EJERCICIOS DEL PROCESO

 

En este momento iniciaremos un proceso en el cual los miembros del grupo profundizarán en la idea inicial del grupo y perfilarán la fisonomía o forma propia como equipo de servicio. Identificarán los valores y convicciones que los motivan y describirán cuál es el servicio concreto que se les pide.

 

Se trata de contestar estas preguntas:

 

¿Quiénes somos?

¿Para qué nos reunimos?

¿Cómo lo vamos a hacer?

¿En qué ámbito proyectamos nuestra acción?

¿Para qué destinatarios?

 

Para responder a estas preguntas es necesario que cada Equipo dé los siguientes pasos:

 

1. Identificar a los destinatarios de su acción.

2. Observar y contemplar la realidad de los destinatarios en vistas a la acción a realizar.

3. Identificar los valores específicos y convicciones que motivan su acción: definir su credo.

4. Evocar la situación ideal que se quiere obtener a través de la acción: elaborar la visión.

5. Elaborar la declaración de la Misión del Equipo.

6. Conocer la misión.

7. Opción por la misión.

 


 

 

Juan José Genovard Clar, M.SS.CC.