Con el corazón en la mano (bloc msscc)

 

 

 

12 julio 2007

 

 

 

TALLER DE FORMACIÓN DE EQUIPOS


 

PRIMERA ETAPA: LAS RELACIONES

 

 

 

 

 

Tema 10


VIVIR Y COMPARTIR LA RECONCILIACIÓN

 

 

1. Introducción

 

Después de haber entrado en el ámbito de la intimidad a través de los ejercicios de escucha de sentimiento, los participantes pueden darse cuenta de la riqueza que posee cada uno y que sólo a través de la manifestación de sí mismo y de la acogida por parte de los demás es que puede compartirse realmente esta riqueza.

 

Este compartir a nivel íntimo hace posible la reconciliación consigo mismo y con los demás que, a su vez, permite crear un ámbito de armonía y de liberación interior.

 

Aún cuando no haya habido afrenta directa, ni razón aparente para el perdón explícito, la "reconciliación permanente" es la reunificación de todo y el reconocimiento del regreso a la armonía.

 

Más que un hecho o evento específico, es una actitud y un estilo de vida que pone a todos en igualdad de condiciones, es decir, es reconocer que todos somos vulnerables. Cuando decimos "vulnerables" queremos darle el significado de la susceptibilidad que todos tenemos a la desarmonización y la dispersión en referencia con Dios, con la naturaleza, con los demás hermanos y hermanas y por supuesto con nosotros mismos.

 

Como miembros de la Iglesia se puede compartir y transmitir, por tanto, el perdón en actitud permanente para readquirir la armonía.

 

El facilitador presenta la dinámica:

 

Tal vez de los ámbitos más reconocidos y más privilegiados para la reconciliación, es el de la Iglesia. Desde el ejemplo de Jesús, que mostró la actitud de perdón permanente como sanación total de la persona, la reconciliación cobra una dimensión de restauración y de transformación total para las personas cristianas.

 

Este ejercicio está destinado a reconocer y a acoger el perdón de Dios como ejercicio permanente. La reconciliación como actitud permanente vivida en la comunidad, se extiende a los diferentes conjuntos de personas y a las instituciones incluyendo a la Iglesia. Y esta reconciliación con la Iglesia supone reconocer que ésta es también humana y siempre en necesidad de renovación.

 

Reconciliarnos con la Iglesia es, por tanto, sanar nuestras propias heridas como miembros de la comunidad eclesial.

 

En nuestro caso supone también, pacificarnos con nuestra propia historia, sanar nuestro pasado y, como hemos dicho, reconocernos todos igualmente vulnerables. Este gesto nos acerca como miembros de este grupo, de la comunidad más amplia, y en definitiva como Iglesia.

 

El perdón y la reconciliación hay que entenderlos en el contexto de la abundancia de paz, crear un ambiente de perdón constante. Significa tomarse en serio la conversión, aceptar plenamente la posibilidad de cambio para mejorar juntos en la línea del amor, de la paz, de la justicia.

 

"Entonces se adelantó Pedro y le preguntó: Señor, y si mi hermano me sigue ofendiendo, ¿cuántas veces lo tendré que perdonar?, ¿siete veces? Jesús le contestó: Siete veces no, setenta veces siete" (Mt. 16,21-22).

 

 

2. Reflexión personal

 

Cada participante reflexiona y prepara una respuesta a la siguiente pregunta:

 

Menciona algún hecho concreto en que te has sentido herido o herida en el ámbito de la Iglesia.

También puede ser en la familia o lugar de trabajo.

 

¿Qué proceso has vivido o puedes vivir para sanar esa herida?

¿Qué podrías hacer para asumir la reconciliación permanente?

 

 

3. Comunicación en grupo

 

3.1 Momento personal

 

Cada persona relata su experiencia respondiendo a las preguntas planteadas.

Se advierte que esta vez la paráfrasis se hará espontáneamente. Cualquiera de los participantes puede hacerla a partir de la comunicación que se acaba de escuchar, poniendo especial atención en reflejar los sentimientos que expresó el comunicante.

 

Puede servir la siguiente fórmula como ejemplo:

"En resumen, tú nos has dicho que.... y que esta experiencia te ha hecho sentir...."

"Además, percibo que sientes...."

 

Luego de cada paráfrasis se confirma con la persona comunicante, los sentimientos percibidos.

 

3.2 Acogida de los sentimientos

 

Una vez terminada la comunicación de todos los participantes, el facilitador u otra persona en nombre del grupo lee de forma pausada y respetuosa, lo siguiente:

 

"Como familia de Dios, como hermanos y hermanas, nos disponemos a acoger, estos sentimientos que expresan nuestra reconciliación.

 

El facilitador invita a cada persona que acogió la comunicación y reflejó el sentimiento de la otra, a que ahora se dirija a ella con la siguiente frase:

 

(Se dice el nombre de la persona)_______________, quiero compartir contigo la experiencia de __________________ (resumo lo que el otro ya relató), y que juntos nos podamos abrir al perdón que vivimos en Dios.

 

El facilitador hace la primera intervención para dar un modelo de cómo realizarla.

 

 

4. Oración final: Motivación bíblica

 

El perdón y la reconciliación hay que entenderlos en el contexto de abundancia en que situamos el Reino de Dios. Si el Reino de Dios es "el mundo al revés", es decir, la total subversión de nuestros valores habituales, la abundancia del perdón es la expresión más significativa de la realización del Reino entre nosotros.

 

Escuchemos: Mt. 18,15-35

 

Silencio. Se puede hacer una oración de sanación interior. Se ponen en círculo y el que quiera que se rece por él o ella se sienta o se pone de rodillas en el centro.

Se le impone las manos sobre la cabeza y el hombro y se pide por la liberación y sanación de esas heridas.

 

Al terminar todos dicen:

"Todos somos Iglesia y en nombre de ella, nos ofrecemos en abrazo sincero y profundo de perdón, de reconciliación y de paz".

 

Se dan un abrazo de paz. Concluye con un canto alegre.

 

 

5. Evaluación

 

¿Cómo nos hemos sentido?

¿Qué significado tiene lo que hemos hecho?

¿Cuáles son las aplicaciones posibles de la sesión de hoy?

 


 

 

Juan José Genovard Clar, M.SS.CC.