Con el corazón en la mano (bloc msscc)

 

 

 

12 junio 2007

 

 

 

TALLER DE FORMACIÓN DE EQUIPOS


 

PRIMERA ETAPA: LAS RELACIONES

 

 

 

 

 

Tema 9


COMPARTIR Y ACOGER LOS SENTIMIENTOS

 

 

1. Introducción

 

Los participantes acogen con empatía los sentimientos de los demás. Haber compartido las experiencias de servicio y los sentimientos que dicho servicio generó, nos ha dado la oportunidad de comenzar a entrar en el mundo emocional de las personas.

 

En esta sesión se da un paso más en el proceso de escucha activa al acoger explícitamente los sentimientos de las personas. El grupo entra en una etapa de mayor intimidad ya que la empatía implica un grado más en el respeto y "contemplación amorosa" por la otra persona y su intimidad.

 

El facilitador presenta la dinámica:

 

La persona está compuesta de tres elementos que se necesitan y reclaman mutuamente. Ellos son: el cuerpo, los pensamientos y los sentimientos. En todo lo que hacemos funcionan los tres. Por ejemplo: si me siento lo hago con el cuerpo, sé que estoy sentado y me siento a gusto o a disgusto con estar sentado.

 

De los tres el que nos proporciona felicidad es el sentimiento, ya que la misma felicidad es un sentirse satisfecho, contento, amado, reconocido.... Yo puedo estar tullido y sentirme feliz. Puedo saber mucho y sentirme infeliz. Tener el cuerpo en salud y sentirme descontento de la vida.

 

Los sentimientos no son buenos ni malos en sí mismos. El problema está en la manera de integrarlos en nuestra vida. Los sentimientos nos surgen sin pensarlo ni desearlos. Aunque muchas veces nuestra manera de pensar condiciona nuestros sentimientos o nos abre paso para ciertos sentimientos.

 

Pero hay dos clases de sentimientos: los que nos causan alegría y nos hacen sentir positivos. Y los que nos causan disgustos, tristezas y contratiempos. Podríamos decir que hay sentimientos agradables y desagradables.

 

Reconocer y aceptar los propios sentimientos y acoger respetuosamente los sentimientos de otras personas es la clave para superar las propias dificultades y para crecer como persona y como comunidad.

 

Los sentimientos positivos cuando se expresan hacen crecer el amor y los facilitan. Ellos son los piropos que tanto nos alegran y gustan. Cuando nos expresan un sentimiento positivo sobre nosotros se nos sale la sonrisa sin darnos cuenta, porque nos da alegría.

 

Tanto el que lo expresa como quien lo recibe crecen en la amistad y el verdadero amor. Hay tanto motivos para sentirnos felices con los que nos quedan cerca que podríamos diariamente expresar más de 30 ó 40 sentimientos positivos y tirarles muchos piropos a los que nos rodean en nuestra casa, nuestro trabajo, nuestra iglesia y nuestra sociedad.

 

 

2. Comunicación de sentimientos agradables

 

En este momento miremos a los que estamos aquí en este momento. Ahora el que quiera exprese un sentimiento positivo sobre alguna de las personas que están aquí.

 

Se deja oportunidad para que se expresen esos sentimientos positivos.

 

 

3. Comunicación de sentimientos desagradables

 

Tan importante y saludable como expresar los sentimientos agradables como manifestar los sentimientos desagradables y negativos. Estos empiezan pequeñitos generalmente, pero van creciendo y matando la comunicación y el amor como lo hace el cáncer en el cuerpo.

 

Ya lo decía San Pablo: "Si se enojan, no pequen; no se ponga el sol mientras estén enojados, no den lugar al diablo" (Ef. 4,26). La razón de esta advertencia es que el sentimiento negativo actúa como un filtro en las relaciones con los demás y no deja pasar la comunicación ya que la escuchamos con disgusto y prejuicio.

 

Si un sentimiento negativo no se comunica adecuadamente a las personas con las que nos hemos disgustado se puede volver resentimiento y nos vamos distanciando hasta destruirse el amor. Viene la división, los insultos, las incomprensiones y la ruptura.

 

Es importante que aprendamos a expresar esos sentimientos en el momento adecuado y con las palabras convenientes para no causar heridas. Pero, debemos decirlos de una vez que podamos. Nosotros por miedo o por no querer que las otras personas se nos disgusten caemos en el error de no decirlos o de hablarlos por detrás creando un ambiente de chisme que no construye.

 

Al principio, esta comunicación de sentimientos positivos y más todavía los desagradables y negativos nos cuesta mucho, pero veremos que en la medida en que se practica, va pasando a formar parte del modo habitual de comunicación.

 

Esta comunicación y acogida de los sentimientos positivos y negativos es imprescindibles en la vida del Equipo. Los positivos nos ayudarán a crecer en nuestra autoestima y en nuestra amistad. Los negativos compartidos nos harán más maduros y nos descubrirán nuestras debilidades y las de los otros. Creceremos en confianza y madurez en nuestras relaciones.

 

Más que en cualquier ejercicio de comunicación es indispensable que al reflejar los sentimientos de la otra persona se confirme con ella, que fueron reflejados fielmente

 

 

4. Reflexión personal

 

El facilitador invita a los participantes a recordar una experiencia de relación con una persona que apreciaba y que por diversas circunstancias (lejanía, cambio de lugar, muerte, ruptura, etc.) se haya debilitado o terminado la misma.

 

Pueden ayudar estas preguntas:

 

¿Qué sentiste al debilitarse o terminarse la relación?

¿Qué has sentido después con respecto a esa persona?

¿Qué sientes ahora?

 

 

5. Comunicación en grupo

 

El facilitador indica como se hace la escucha de sentimientos y lo muestra con un sencillo ejemplo. Se trata de "escuchar" los sentimientos y de reflejar respetuosamente el estado emocional de la otra persona. A continuación formaremos grupos de cuatro personas.

 

Se siguen las siguientes instrucciones para la comunicación en el grupo de cuatro:

 

Conviene crear en el grupo un clima de acogida y contemplación.

Se le da un plazo de 10 minutos para expresarse.

Colocarse frente a frente y mirarse a los ojos durante la comunicación.

Durante todo el proceso dos del grupo cuidan de que la conversación se mantenga centrada en los sentimientos.

Dos del grupo escucharán con mucha atención y observarán los gestos de la cara, de las manos y del cuerpo del que habla. Luego, le hacen la paráfrasis al otro, de acuerdo a lo que escuchó y vio.

 

Puede servirse de esta frase o una semejante:

 

Escucho que...

Me parece que lo que tú sentiste fue...

Lo que sientes...

Por lo que percibo en tu expresión también sientes...

 

¿Hay algún otro sentimiento que quieras comunicar en este momento?

 

Se confirman los sentimientos con la persona que ha hablado y se le acoge en silencio por unos instantes para darle oportunidad de responder. El que escucha y los dos observadores, expresan el agradecimiento a la persona por compartir su intimidad.

 

 

6. Oración final: Motivación bíblica

 

El sentimiento de Jesús.

 

Expresar los propios sentimientos es camino de humanización y hablar de los sentimientos de Jesús es una invitación a ser, como Él, plenamente humanos. Jesús siente. Tiene una vida afectiva y emocional que se manifiesta en los Evangelios en numerosas ocasiones y en ellos se puede percibir toda la gama de sentimientos del ser humano.

 

Escuchemos: Lc. 19,41-44

tristeza: Lc. 10,21

afecto: Jn. 11,5

alegría: Jn. 2,13-17

miedo: Mc. 14,33

coraje: Lc. 18,15-16

gozo: Lc. 10,21.

 

Momento de oración. Se termina en círculo rezando el Padre Nuestro, Ave María y el abrazo de la paz.

 

 

7. Evaluación

 

¿Cómo nos hemos sentido?

¿Qué significado tiene lo que hemos hecho?

¿Cuáles son las aplicaciones posibles de la sesión de hoy?

 


 

 

Juan José Genovard Clar, M.SS.CC.