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TALLER DE FORMACIÓN DE EQUIPOS
PRIMERA ETAPA: LAS RELACIONES

Tema 9
COMPARTIR Y ACOGER LOS SENTIMIENTOS
1. Introducción
Los participantes
acogen con empatía los sentimientos de los demás. Haber compartido
las experiencias de servicio y los sentimientos que dicho servicio
generó, nos ha dado la oportunidad de comenzar a entrar en el
mundo emocional de las personas.
En esta sesión se da
un paso más en el proceso de escucha activa al acoger
explícitamente los sentimientos de las personas. El grupo entra en
una etapa de mayor intimidad ya que la empatía implica un grado
más en el respeto y "contemplación
amorosa" por la otra persona y su
intimidad.
El facilitador
presenta la dinámica:
La persona está
compuesta de tres elementos que se necesitan y reclaman
mutuamente. Ellos son: el cuerpo, los pensamientos y los
sentimientos. En todo lo que hacemos funcionan los tres. Por
ejemplo: si me siento lo hago con el cuerpo, sé que estoy sentado
y me siento a gusto o a disgusto con estar sentado.
De los tres el que
nos proporciona felicidad es el sentimiento, ya que la misma
felicidad es un sentirse satisfecho, contento, amado,
reconocido.... Yo puedo estar tullido y sentirme feliz. Puedo
saber mucho y sentirme infeliz. Tener el cuerpo en salud y
sentirme descontento de la vida.
Los sentimientos no
son buenos ni malos en sí mismos. El problema está en la manera de
integrarlos en nuestra vida. Los sentimientos nos surgen sin
pensarlo ni desearlos. Aunque muchas veces nuestra manera de
pensar condiciona nuestros sentimientos o nos abre paso para
ciertos sentimientos.
Pero hay dos clases
de sentimientos: los que nos causan alegría y nos hacen sentir
positivos. Y los que nos causan disgustos, tristezas y
contratiempos. Podríamos decir que hay sentimientos agradables y
desagradables.
Reconocer y aceptar
los propios sentimientos y acoger respetuosamente los sentimientos
de otras personas es la clave para superar las propias
dificultades y para crecer como persona y como comunidad.
Los sentimientos
positivos cuando se expresan hacen crecer el amor y los facilitan.
Ellos son los piropos que tanto nos alegran y gustan. Cuando nos
expresan un sentimiento positivo sobre nosotros se nos sale la
sonrisa sin darnos cuenta, porque nos da alegría.
Tanto el que lo expresa como quien lo recibe crecen en la amistad
y el verdadero amor. Hay tanto motivos para sentirnos felices con
los que nos quedan cerca que podríamos diariamente expresar más de
30 ó 40 sentimientos positivos y tirarles muchos piropos a los que
nos rodean en nuestra casa, nuestro trabajo, nuestra iglesia y
nuestra sociedad.
2. Comunicación de
sentimientos agradables
En este momento
miremos a los que estamos aquí en este momento. Ahora el que
quiera exprese un sentimiento positivo sobre alguna de las
personas que están aquí.
Se deja oportunidad para que se expresen esos sentimientos
positivos.
3.
Comunicación de sentimientos desagradables
Tan importante y
saludable como expresar los sentimientos agradables como
manifestar los sentimientos desagradables y negativos. Estos
empiezan pequeñitos generalmente, pero van creciendo y matando la
comunicación y el amor como lo hace el cáncer en el cuerpo.
Ya lo decía San
Pablo: "Si se enojan, no pequen; no se
ponga el sol mientras estén enojados, no den lugar al diablo"
(Ef. 4,26). La razón de esta advertencia es que el sentimiento
negativo actúa como un filtro en las relaciones con los demás y no
deja pasar la comunicación ya que la escuchamos con disgusto y
prejuicio.
Si un sentimiento
negativo no se comunica adecuadamente a las personas con las que
nos hemos disgustado se puede volver resentimiento y nos vamos
distanciando hasta destruirse el amor. Viene la división, los
insultos, las incomprensiones y la ruptura.
Es importante que
aprendamos a expresar esos sentimientos en el momento adecuado y
con las palabras convenientes para no causar heridas. Pero,
debemos decirlos de una vez que podamos. Nosotros por miedo o por
no querer que las otras personas se nos disgusten caemos en el
error de no decirlos o de hablarlos por detrás creando un ambiente
de chisme que no construye.
Al principio, esta
comunicación de sentimientos positivos y más todavía los
desagradables y negativos nos cuesta mucho, pero veremos que en la
medida en que se practica, va pasando a formar parte del modo
habitual de comunicación.
Esta comunicación y
acogida de los sentimientos positivos y negativos es
imprescindibles en la vida del Equipo. Los positivos nos ayudarán
a crecer en nuestra autoestima y en nuestra amistad. Los negativos
compartidos nos harán más maduros y nos descubrirán nuestras
debilidades y las de los otros. Creceremos en confianza y madurez
en nuestras relaciones.
Más que en cualquier ejercicio de comunicación es indispensable
que al reflejar los sentimientos de la otra persona se confirme
con ella, que fueron reflejados fielmente
4.
Reflexión personal
El
facilitador invita a los participantes a recordar una experiencia
de relación con una persona que apreciaba y que por diversas
circunstancias (lejanía, cambio de lugar, muerte, ruptura, etc.)
se haya debilitado o terminado la misma.
Pueden ayudar
estas preguntas:
¿Qué sentiste
al debilitarse o terminarse la relación?
¿Qué has
sentido después con respecto a esa persona?
¿Qué sientes ahora?
5.
Comunicación en grupo
El facilitador
indica como se hace la escucha de sentimientos y lo muestra con un
sencillo ejemplo. Se trata de "escuchar"
los sentimientos y de reflejar respetuosamente el estado emocional
de la otra persona. A continuación formaremos grupos de cuatro
personas.
Se siguen las
siguientes instrucciones para la comunicación en el grupo de
cuatro:
Conviene crear en el
grupo un clima de acogida y contemplación.
Se le da un plazo de
10 minutos para expresarse.
Colocarse frente a
frente y mirarse a los ojos durante la comunicación.
Durante todo el
proceso dos del grupo cuidan de que la conversación se mantenga
centrada en los sentimientos.
Dos del grupo
escucharán con mucha atención y observarán los gestos de la cara,
de las manos y del cuerpo del que habla. Luego, le hacen la
paráfrasis al otro, de acuerdo a lo que escuchó y vio.
Puede servirse de
esta frase o una semejante:
Escucho que...
Me parece que lo
que tú sentiste fue...
Lo que sientes...
Por lo que
percibo en tu expresión también sientes...
¿Hay algún otro
sentimiento que quieras comunicar en este momento?
Se confirman los sentimientos con la persona que ha hablado y se
le acoge en silencio por unos instantes para darle oportunidad de
responder. El que escucha y los dos observadores, expresan el
agradecimiento a la persona por compartir su intimidad.
6.
Oración final: Motivación bíblica
El sentimiento de Jesús.
Expresar los propios
sentimientos es camino de humanización y hablar de los
sentimientos de Jesús es una invitación a ser, como Él, plenamente
humanos. Jesús siente. Tiene una vida afectiva y emocional que se
manifiesta en los Evangelios en numerosas ocasiones y en ellos se
puede percibir toda la gama de sentimientos del ser humano.
Escuchemos:
Lc.
19,41-44
tristeza: Lc. 10,21
afecto: Jn. 11,5
alegría: Jn. 2,13-17
miedo: Mc. 14,33
coraje: Lc. 18,15-16
gozo: Lc. 10,21.
Momento de oración. Se termina en
círculo rezando el Padre Nuestro, Ave María y el abrazo de la paz.
7.
Evaluación
¿Cómo nos hemos
sentido?
¿Qué significado tiene lo que hemos hecho?
¿Cuáles son las aplicaciones posibles de la sesión de hoy?
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