Con el corazón en la mano (bloc msscc)

 

 

 

27 abril 2007

 

 

 

TALLER DE FORMACIÓN DE EQUIPOS


 

INTRODUCCIÓN

 

 

Asamblea de la Delegación del Caribe MSSCC

 

 

 

Tema 1


¿QUÉ ES UN EQUIPO?

 

 

Continuamente estamos formando equipos de servicio para las diferentes áreas pastorales. Esto es así porque el trabajo en equipo, por medio de un proceso concreto de crecimiento en común, es el nuevo horizonte de la acción pastoral comunitaria.

 

Por eso es muy necesario que estemos conscientes de lo que es un Equipo, cómo funciona, qué necesita para responder a lo que se le confía y a lo que se compromete.

 

Precisamente a esto se dirige este taller para contribuir a que los equipos pastorales puedan realizar adecuadamente su misión.

 

 

1. ¿Qué es un equipo?

 

Lo primero que necesitamos tener claro es ¿qué es un equipo?

 

El que quiera decir lo que es un equipo puede hacerlo ahora. El facilitador anota las diferentes ideas que se expresen sobre lo que es un equipo y luego da la siguiente definición:

 

Un equipo es un grupo de personas:

  • que ha logrado su cohesión interna (integración, unión, están entrelazados y articulados unos con otros);
  • que ha establecido un ideal de servicio (un equipo se hace para un servicio concreto) con unos valores comunes y asumidos por todos ("valor" es algo que uno le da importancia de tal manera que lo motiva a trabajar por eso y de acuerdo a eso.). "Asumido" quiere decir que todos creen en eso y lo han hecho suyo;
  • y que desarrolla un plan de acción que le permite realizar eficazmente su servicio específico en el horizonte del bien común.

 

Estos tres elementos: cohesión interna, ideal de servicio y plan de acción están estrechamente unidos de modo tal que uno reclama al otro y si falta uno de ellos el equipo no funciona adecuadamente.

 

Por ejemplo: un equipo que tiene un mismo ideal de servicio de evangelización de los jóvenes y tienen hasta su plan de acción pero entre ellos no existe una cohesión interna a la larga a la corta se destruirá.

 

Lo mismo si se quieren muchísimo entre ellos, pero no tienen un ideal común de servicio tampoco forman un equipo. Es un grupo de amigos y nada más.

 

Puede pasar que se quieren mucho, tienen un mismo ideal de servicio, pero no tienen un plan de acción acabarán desanimados y se desintegrarán.

 

Para que haya un buen equipo de pelota es necesario que los jugadores se relacionen bien entre ellos, estén combinados, tengan el mismo ideal de ganar el juego y cumplan su tarea que es jugar de tal modo que se lleven el triunfo.

 

 

2. La formación del equipo es un proceso

 

Esta definición de lo que es un Equipo nos está diciendo que un equipo no se forma de la noche a la mañana sino que supone un proceso de formación, paso a paso y de conquista en conquista.

 

Es muy importante que estemos muy claros en esto, porque muchas veces nuestros equipos fracasan porque no le damos el tiempo necesario para que vivan un proceso de crecimiento.

 

Pasa corrientemente que hacemos una lista de personas, le pedimos un trabajo, lo declaramos que es un equipo para tal servicio y ya le exigimos unos resultados que no pueden dar. Entonces vienen las quejas, las desilusiones y las acusaciones contra el equipo.

 

El problema es que nos olvidamos que eso no es un equipo, sino que está convocado para ser un equipo, es un germen de equipo. Para serlo necesita un proceso. No se puede esperar frutos de un árbol cuya semilla se plantó ayer. Habrá que esperar que esa semilla siga su proceso normal de crecimiento.

 

Siguiendo el ejemplo del equipo de los jugadores vemos que ellos se toman un tiempo largo de entrenamiento, de ejercicios, prácticas y disciplina para llegar a ser un equipo.

 

 

3. Espiritualidad y actitudes del equipo

 

A más de uno le pueden surgir estas preguntas:

  • ¿Por qué nosotros queremos formar equipos?
  • ¿Por qué no le dejamos ese trabajo a uno solo o a dos?
  • ¿En qué se basa eso de los equipos?

 

La mejor respuesta es la siguiente: toda la Iglesia y todo el plan pastoral suyo están edificados sobre una roca grande y firme que es la Santísima Trinidad.

 

Y, ¿cómo vive la Trinidad? Vive en una comunión perfecta. En una cohesión interna perfecta y con un plan de acción conjunto en un amor perfecto entre ellos y hacia nosotros. Podemos decir que la Trinidad es el fundamento y modelo de todo equipo.

 

Nosotros fuimos creados a su imagen y semejanza. Por eso nuestra realización plena la podemos lograr sólo en la comunión con Dios Uno y Trino, con las otras personas y con la creación.

 

Esto se ve claramente en nuestra vida humana. Un pollito de una vez que nace empieza a buscarse su comunidad en el patio, camina por sí solo. Pero, nosotros duramos muchísimo para poder caminar por nuestra cuenta y mucho más para poder decir: "esto que me estoy comiendo lo produje yo".

 

Hasta para comernos una cucharada de arroz nosotros necesitamos de Dios, de la creación y de muchísima gente. Desde el que lo sembró hasta la persona que lo cocinó son miles y miles las personas que han intervenido en esa cucharada de arroz.

 

Y si hablamos de nuestra felicidad personal mucho más todavía tenemos la necesidad de Dios y de las otras personas. Estamos creados de tal forma que lo único que nos hace ser plenamente felices es Dios y la gente. Mientras más lleno de Dios está nuestro corazón y más y más gente cabe en nuestro corazón más personas somos.

 

Uno de los grandes frutos del Concilio Vaticano II es haber redescubierto a la Iglesia como Misterio de Comunión. La palabra misterio nos habla de que viene de Dios, que Dios está presente y es de Dios.

 

En verdad, la Iglesia de Cristo es el grupo que ha sido llamado, convocado para vivir esta comunión. Ella nace de la Trinidad. Es Dios Padre, que por medio de su Hijo y por la acción del Espíritu Santo que nos convoca, nos llama a ser sus hijos y nos hace participar de su vida divina. Los que acogen esta invitación constituyen la Iglesia de Cristo.

 

Esta comunión con Dios implica, a su vez, una nueva relación entre los seres humanos. El Espíritu habita en ellos, los constituye en Cuerpo de Cristo y actúa con ellos como una llamada permanente a abrirse a la comunión e integrarse en una unidad más plena.

 

Este misterio de la comunión lo vivimos de dos maneras

 

a) La comunidad de vida: en la que compartimos la fe, asumimos una misma esperanza y creamos lazos comunes de caridad. Comunidad de vida es la familia y la pequeña comunidad eclesial.

b) El equipo de servicio: en los ámbitos diocesano, parroquial y sectorial formamos equipos para un servicio determinado y específico en el que se expresa la caridad en distintos ministerios y funciones a favor de la comunidad cristiana y en el servicio a las necesidades de la sociedad. En estos servicios se integran las personas que comparten su vida en las pequeñas comunidades formando equipos de servicio.

 

Ahora bien, el proceso de crecimiento del grupo y su transformación en equipo de servicio se sitúa, por tanto, en el marco de la espiritualidad comunitaria que es un estilo de vida siguiendo el modelo de la Trinidad Santa que nos exige:

  • Vivir como vive el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo que viven uno del otro, con el otro, por el otro, para el otro.
  • Reconocer, discernir, aceptar y asumir los dones y carismas de las personas y grupos. No nos molestan los dones de los otros sino que, al contrario, los reconocemos, los aceptamos, y buscamos descubrir lo que Dios quiere realizar a través de ellos. Y, por eso, promovemos los equipos de servicio que los hagan efectivos.
  • Como en la Trinidad estamos impulsados a favorecer la complementariedad de dones, carismas y ministerios, personales y de grupo, respetando las singularidades. Complementariedad viene de complemento y habla de ayuda mutua, de completarse unos a otros y aportarse unos a otros los dones que Dios nos a regalado. Un ejemplo de complementariedad son los cinco dedos de la mano. Cado uno es diferente, pero todos se necesitan y cada uno aporta algo para que la mano funcione y haga su trabajo.
  • Nos pide coordinación de todos de acuerdo a un plan global que establece unos objetivos comunes y articula la colaboración de todos.

 

 

4. Los elementos propios de un equipo

 

Para transformarse en equipo, el grupo vive un proceso en el que asume, por etapas, las características esenciales de una espiritualidad de servicio.

 

El proceso ideal de un equipo se define a partir de dos elementos que siempre tienen que ir juntos:

los momentos de formación del grupo que constituyen las tres etapas de crecimiento del grupo en las que se acentúan sucesivamente las relaciones, el ideal y la tarea.

Y las necesidades propias de cada persona, del grupo mismo y de los destinatarios a quienes serviremos

 

4.1. Las necesidades que hay que tener en cuenta en cada etapa son:

- las necesidades del yo, es decir, de cada persona que es diferente, única y con una historia peculiar;

- las necesidades del grupo: del nosotros grupal que surge de la relación;

- las necesidades de los destinatarios de la acción del grupo que exigirán una definición del objetivo y la planificación de la tarea.

 

4.2. Las etapas de formación de un equipo

Según la combinación de los elementos anteriores las etapas de formación de un equipo son tres:

 

a) La etapa de las relaciones:

Un equipo se define por su cohesión interna. Entonces, lo primero que tiene que darse son las relaciones fraternas. Se trata de que cada persona descubra su centro personal mediante la acogida que recibe por parte de las demás.

Se siente invitada a salir de sí misma para entrar en comunicación. Así, aceptándose y proyectándose mutuamente, forman una red de relaciones, base de los nosotros como una tercera realidad diferente. Es decir, cada uno sale de su yo para llegar a ser nosotros.

En esta etapa comienza a explorar el ámbito o campo de servicio y se establece algún tipo de relación con los destinatarios del mismo.

 

b) La etapa del Ideal:

Todo equipo necesita tener un ideal por el que trabaja, lucha, se esfuerza y hasta sufre. Es necesario tener clara la visión, es decir, lo que deseamos ver realizado en el futuro y la misión que será la manera concreta de realizarlo.

En esta etapa se conjunta los sueños de todos en un ideal común que les marca y señala el futuro. Para lograr esta visión ideal y concretar su misión el equipo define los valores que acepta como grupo y los hace suyos. Al mismo tiempo, contempla la realidad en la que se proyectará su servicio y en la que los aplicará.

El grupo formula su Declaración de Misión y realiza una opción que le transforma en equipo de servicio. A partir de esta declaración establece su organización y configuración y define su ubicación en el contexto social y eclesial.

 

c) La etapa de la Tarea:

Una vez definidas la visión y la misión, el equipo se decide a llevarla a cabo. Este es el momento en el que el grupo se vuelca hacia fuera. El grupo planifica su tarea, establece su programa de vida y de acción, define las responsabilidades respectivas y prevé la evaluación periódica del proceso y de sus resultados.

La sucesión de estos momentos o etapas en la Formación del Equipo es una realidad viva y dinámica que se integra paulatinamente, es decir, poco a poco. Cada etapa indica elementos esenciales que serán objeto permanente de revisión para el progresivo crecimiento de las personas y del equipo.

Las claves para saber que una etapa se ha completado dependen de la combinación de los tres elementos (yo, nosotros, los otros) y la satisfacción de las exigencias propias de la etapa (las relaciones, el ideal y la tarea).

 

 

5. Exploración:

 

Ahora vamos a entregarles una hoja en la que cada uno escribirá las necesidades de su yo, de nosotros como grupo y de los otros o de aquellos que recibirán nuestro servicio.

 

Estas necesidades del Yo, de Nosotros y de los Otros se dan en las tres etapas de las relaciones, del ideal y de la tarea. Nos pueden ayudar estas preguntas:

 

¿Qué necesito yo para relacionarme con los otros del Equipo, qué necesito yo para vivir el Ideal del Equipo y qué entiendo yo que necesitan los otros para realizar la misión o tarea del Equipo?

 

¿Qué necesitamos nosotros como Equipo para vivir unas verdaderas relaciones, para vivir el Ideal y para cumplir la misión o la tarea?

 

¿Qué necesitan los otros que recibirán nuestro servicio al relacionarnos con ellos, al transmitirles nuestro Ideal y al realizar nuestra misión o tarea con ellos?

 

 

(CUADRO DE NECESIDADES)     ―     (CUADRO GENERAL)

 


 

 

Juan José Genovard Clar, M.SS.CC.