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LOS MÁRTIRES DEL
COLL
Personas
sencillas y rectas

En el presente escrito
hago una somera presentación de los cinco mártires del Coll: dos
sacerdotes, dos hermanos coadjutores, dos religiosas y una laica.
El siguiente se ocupará de los últimos días de su vida y de su
muerte.
SIMÓ
REYNÉS SOLIVELLAS
Nació el 23 de
enero de 1901 en Mancor de la Vall (Mallorca) y recibió el
bautismo al día siguiente. Fue el segundo de siete hermanos.
El primero, Francesc, abrazó igualmente la vida religiosa
cabe los Misioneros de los SS. Corazones y se mantuvo
siempre muy cercano a la evolución de su hermano Simón.
Profesó los consejos evangélicos el 3 de octubre de 1918.
Hizo prácticamente sus estudios en varias residencias de la
Congregación en Mallorca, a causa de su menguada salud. El
21 de noviembre de 1926 le fue conferido el orden
sacerdotal.
El P. Simón tuvo dificultades de
salud a lo largo de la vida. Pasó por numerosas residencias.
Entre las tareas más relevantes que le fueron asignadas
están la de auxiliar del Maestro de Novicios en S. Honorat,
y el cuidado de un grupo de niños en el santuario de Lluc.
Otros trabajos que desempeñó fueron Maestro de capilla,
confesor de la comunidad y cronista local.
Al cambiar el marco
social y político de España y proclamarse la segunda
República, se experimenta una fuerte hostilidad contra la
Iglesia. En febrero de 1936 se le destina a Barcelona. Le
costó aceptar este mandato al P. Simó, pues tenía el
presentimiento trágico de que iba a morir. En Barcelona, en
efecto, era donde más hostilidad bullía contra los
eclesiásticos.
La religiosidad
del
P. Simón se alimentaba de raíces ancestrales y la encauzó
entrando en la vida religiosa. En ella se prestaba con gusto
a los oficios anónimos que se le confiaban. En su boca
quedarían muy ajustados los versículos del salmo: Señor,
mi corazón no es ambicioso ni mis ojos altaneros: no
pretendo grandezas que superan mi capacidad, sino que callo
y modero mis deseos: como un niño en brazos de su madre
(Salmo 131, 1-2).
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MIQUEL
PONS RAMIS
El mismo día de su
nacimiento, el 8 de julio de 1907, recibió el bautismo. El
pueblo en que vio la luz se llamaba Llubí (Mallorca). Sus
padres eran de origen muy humilde y tuvieron seis hijos.
Emitió los primeros votos el 25 de septiembre de 1923. Hizo
los estudios de humanidades y teología en varias residencias
de los Misioneros SS. CC. El Obispo de Lluc, antiguo
Superior General de la Congregación, le impuso las manos el
día de su ordenación sacerdotal: el 6 de septiembre de 1931.
Buena parte de su
corta vida la pasó en el santuario de Lluc ejerciendo como
profesor de niños y adolescentes. Sus alumnos hablaban de él
como maestro comprensivo y benevolente, con el deseo de
hacer amenas sus enseñanzas. Su bondad nunca degeneró en
permisividad y no fue obstáculo para imponer el orden cuando
era debido. Algunos testigos aluden expresamente a su recto
sentido moral.
Su último destino
fue el santuario del Coll en Barcelona, donde colaboró en
los trabajos de la casa y de la Iglesia. Sabemos que en
septiembre de 1935 hizo ejercicios espirituales en Mallorca
y fue a despedirse de su madre. Ambos presentían un
desenlace fatal. Como su compañero Simó, también él trató de
huir del acoso de los milicianos, primero en una tienda
cercana al templo y luego en una casa algo más alejada. Pero
al ser descubiertos no opusieron la menor resistencia.
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FRANCESC
MAYOL OLIVER
Nació en el término
de San Joan (Mallorca) el 31 de mayo de 1871. Sus padres
tuvieron cinco hijos, de los que sobrevivieron tres. El
mismo día fue bautizado en la parroquia de Vilafranca. Tras
una misión popular predicada por los Misioneros SS. CC. el
joven Mayol decidió consagrarse a la vida religiosa.
Anteriormente no había reparado en esta posibilidad.
El 19 de marzo de
1895 recibió la sotana y la faja del Instituto en el que se
alistaba como Hermano Coadjutor. El 29 de junio del año
siguiente emitió la profesión perpetua. Se formó cabe el
Fundador de la Congregación, P. Joaquim Rosselló, quien dejó
una profunda huella en su personalidad. Finalizada su
formación recorrió varias residencias. Ejerció de enfermo,
de cocinero, de hortelano... Siempre solícito, piadoso y con
su toque de rústica ingenuidad. Cuando se permitía algunos
momentos de descanso en el trabajo físico, se sumergía en la
lectura de biografías de santos.
Los tres últimos
años de vida los pasó en el santuario del Coll, donde le
sorprendió la muerte. Allá sufrió algunos achaques, pero
trataba de seguir el ritmo que requería los quehaceres de la
casa. Hasta llegaba a tener un cierto sentido de culpa a
causa de sus dolencias. En ningún caso exigía privilegios o
atenciones especiales. Los superiores convenían en que era
un hombre de Dios y una garantía para la buena marcha de la
casa donde residía.
Cuando sus
compañeros de comunidad decidieron que había que abandonar
la residencia, el Hno. Mayol se resistió. Pensaba que ningún
daño iba a sucederle, dada su edad y su aspecto. Cuando
posteriormente los milicianos incendiaron el templo, por
tres veces apareció el Hno. Mayol con un ramo de hierbas
para sofocar las llamas. Le amenazaron con matarle. Algunos
vecinos le aconsejaron que se escondiera en la cercana
tienda donde ya se encontraban sus compañeros de comunidad
Simó y Miquel. Finalmente accedió.
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PAU
NOGUERA TRIAS
Pau fue el primero
de los siete hermanos que fructificaron de la pareja Damià y
Francesca. Nació el 24 de noviembre de 1916 en Sóller
(Mallorca). Recibió el bautismo el día siguiente. Un denso
clima de fe cristiana se vivía en la familia y hasta los
juegos infantiles de Pau se relacionaban con el culto.
Ejerció por unos años de monaguillo.
No se le daban bien
los estudios a Pau. Decidió, pues, entrar en la Congregación
de Misioneros SS. CC. como Hermano cooperador. El 21 de
enero de 1931 empezó a convivir con los religiosos del
convento de Sóller en calidad de interno. Ayudaba en las
tareas domésticas y se ganó desde un inicio el aprecio de
los congregantes. Solicitó iniciar el noviciado, a lo cual
accedieron los responsables. Con tal motivo se trasladó al
monte de Randa. Profesó el 23 de mayo de 1934.
Fue destinado a
Barcelona, lo cual le preocupó por el clima anticlerical que
se vivía en la ciudad. Sabía de los asaltos a conventos y
del odio que se extendía como mancha de aceite. Se despidió
de su madre sumido en estos pensamientos. Emprendió la
marcha hacia el Coll el 3 de mayo de 1934.
El Hno. Pau Noguera
fue un dechado de simplicidad, en el sentido de que fue
siempre transparente y vivió plenamente la unidad de vida.
Nada tenía que ocultar, ninguna ambición se filtraba en sus
proyectos de futuro. De manera que no había porqué favorecer
meandros o recovecos reacios a la luz.
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CATALINA
CALDÉS SOCIAS
Era el 9 de julio
de 1899 cuando nació en Sa Pobla (Mallorca) la segunda hija
del matrimonio Miquel Caldés y Catalina Socías. Se le impuso
el nombre de Catalina y tendría otros dos hermanos andando
el tiempo. El mismo día del nacimiento fue bautizada en la
parroquia de S. Antoni. Familia profundamente cristiana en
los criterios, lo cual derivaba también en numerosos actos
de piedad y de culto.
Catalina estudió
cabe las Hnas. Franciscanas que hacía poco más de medio
siglo habían nacido en la población de Pina (Mallorca).
Luego siguió frecuentando la casa de las monjas y formó
parte de varios grupos eclesiales. A medida que transcurrían
los años iba solidificando su propósito de unirse a las Hnas.
Franciscanas. No obstante algunas circunstancias familiares
trataran de retenerla, ya no volvió atrás.
El 13 de octubre
del mismo año visitó el característico hábito azul. Un año y
un día después emitió la profesión de los consejos
evangélicos. Su primer destino, la población de Lloseta
(Mallorca), donde enseñó las primas letras a los párvulos y
ayudó en las tareas domésticas. Tuvo otros destinos en
Mallorca y uno en Ciutadella (Menorca).
En junio de 1936
Catalina llevaba seis años formando parte de la comunidad de
religiosas franciscanas localizada en C/ Santuari, 18, en el
barrio del Coll. La comunidad centraba sus tareas en la
guardería infantil y en el cuidado de los enfermos con total
desinterés. Subsistía gracias a los donativos. Sor Catalina
dejó muy buenos recuerdos donde quiera que pasó. Hizo
siempre el bien en la penumbra.
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MIQUELA
RULLAN RIBOT
El 24 de noviembre
de 1903 nació en la villa de Petra (Mallorca) y recibió el
bautismo al día siguiente. Miquela frecuentó el parvulario
que las Hnas. franciscanas habían establecido en el lugar.
Sus padres lamentarían, al cabo de los años, dos vidas
segadas de sus hijos: Miquela y un hermano suyo médico que
ejercía en Guadalajara. También fue ejecutado en la guerra.
La niña era de
inteligencia normal y más bien tímida. Tuvo que emigrar a
Valencia con sus padres por unos años y luego regresó a
Mallorca, a Palma, concretamente. De nuevo frecuentó a las
franciscanas. No se contentó con los actos de piedad
personal, sino que colaboró en la catequesis. Junto con sus
amigas de inclinaciones afines confeccionaba prendas y
juguetes para donar a los más necesitados.
No le importaron
los comentarios que desató su decisión de entrar en la vida
religiosa con las franciscanas. Tampoco cambió de opinión
cuando algunos le aconsejaban que entrara en otras
congregaciones de mayor abolengo. Precisamente por su
humildad y simplicidad escogía a las franciscanas, explicaba
a quien le planteaba alternativas. El 14 de abril de 1928
ingresaba como postulante en Pina.
En Pina emitió la
primera profesión el 16 de octubre de 1929. El mismo día y
el mismo mes, pero seis años más tarde (en 1935) profesó de
modo definitivo. Poco después fue destinada al Coll, en
Barcelona. Allá residía una comunidad franciscana humilde y
austera, en una barriada periférica de la gran ciudad. No
era ajena a la turbulenta situación social y religiosa de la
ciudad catalana. Expresó el presentimiento de su pronta
muerte, tanto al despedirse de Palma como al llegar a
Barcelona.
A lo largo de su
vida insistió Miquela en identificar su voluntad con la de
Dios. Discernía cuál sería y consultaba con el director
espiritual acerca de la misma. En ello consistía su máxima
aspiración.
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PRUDÈNCIA
CANYELLES GINESTÀ
Nació el 5 de
agosto del 1884 en Sant Celoni (Barcelona). Fue bautizada el
10 del mismo mes y del mismo año. Contrajo matrimonio en el
Santuario de la Virgen de Montserrat el 27 de septiembre de
1927. De carácter un tanto explosivo, pero de natural muy
caritativo y sensible ante las desgracias del prójimo.
Perteneció a las Conferencias de S. Vicente de Paúl y
también a la Cofradía de la visita domiciliaria. Con
frecuencia visitaba a personas necesitadas y no tenía
reparos en pedir recursos para ellas.
La Sra. Prudència
invitó a los religiosos a esconderse en su casa, la Torre
Alzina. Allá fueron el 21 de julio. Los milicianos la
registraron el 23 y en cuanto los encontraron los fusilaron
sin contemplaciones. La Sra. Canyelles sabía a lo que se
exponía al ofrecer ayuda a los clérigos acosados. De hecho,
tras el registro, pocas horas más tarde, los milicianos
regresaron para apresarla.
Explica la vinculación de la Sra.
con la comunidad de religiosos el hecho de que éstos
visitaran a su marido a medida que era presa de la
tuberculosis. Le llevaban la comunión y le administraron la
unción de los enfermos.
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