Con el corazón en la mano (bloc msscc)

Versión en catalán

 

 

(Mallorca)

 

 

 

Las últimas consignas del obispo Teodoro Úbeda

 

 

 

 

Pronto se cumplirán los cuatro años de la muerte del obispo de Mallorca, pero los Misioneros de los Sagrados Corazones lo seguimos sintiendo cercano. Guardamos sus exhortaciones a vivir la herencia de nuestro fundador, el P. Joaquín Rosselló, como una fundación mallorquina profundamente enraizada en la diócesis y abierta a la misión evangelizadora por Europa, África y América Latina. Fogueados en la espiritualidad del Traspasado, nos animaba a servirlo en todos los traspasados de la historia y a vivir en nuestra sociedad deshumanizada desde la antropología del corazón.

 

Por esto, cuando nos decidimos a abrir esta pàgina web nos ha parecido bien titularla con la consigna que nos dejaba Don Teodoro, en uno de los últimos Capítulos Generales celebrados en el Santuario de Lluc.

 

 

¡Comparte la pasión!

 

No dejes de mirar los ojos de la gente

que hambrea, sin saber, el pan del evangelio.

No dejes de mirar todos los traspasados.

Da el propio corazón antes que las ideas.

 

Comparte la pasión de Jesús y María.

Busca en primer lugar el Reino de Dios Padre

aunque te costarà la cruz y las espadas.

¡Comparte la pasión!

 

Eres llamado a ser corazón en la Iglesia.

Invitado a vivir corazón en la mano.

Proyecta con tu luz un rostro eclesial

más tierno, más cordial, profundamente humano.

 

Como el Padre Joaquín que aceptó los envites,

que nunca dijo no, ni dijo "me reservo",

que nunca jubiló su corazón de joven.

¡Comparte la pasión!

 

 

Palabras de Don Teodoro, casi literales, que han elaborado Jaume Reynés, Llorenç Caldentey y Baltasar Bibiloni, para convertirlas en una bella canción programática. Una buena manera de situarnos en el mundo de hoy y de vivir nuestra fe desde la antropología del corazón.

 

Es el ideario de la página que hoy os abrimos de par en par. Un estilo de caminar por la vida "con el corazón en la mano", sin jubilarnos nunca ni renunciar a la utopía de una Iglesia más cordial y más humana.